Vence la pereza: tan sólo necesitas el 0’23% de toda tu vida para crear un hábito saludable

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Cuando habíamos aprendido que hacen falta 21 días para crear un hábito llega un estudio británico del University College de Londres y demuestra que estamos equivocados y que hacen falta 66 días para que se cree un hábito y pueda mantenerse durante años. ¿Horror u oportunidad? Lo cierto es que lo que dice la ciencia es que hacen falta entre 21 y 66 días para que se formen nuevas neuronas que eduquen al cerebro a repetir, sin dudar, nuevos hábitos.

Llegados a este punto y con toda la primavera por delante ¡rétate! y ponte un objetivo en torno al que diseñes un nuevo -aunque al principio sea pequeño- proyecto de mejora de tu salud.

Para dibujar la meta puedes comenzar por responder a estas preguntas: ¿qué quiero?, ¿para qué?, ¿con qué valores, actitudes o  fortalezas cuento para lograrlo? Una vez hayas encontrado la respuesta adecuada deberás:

  • Encontrar tiempo en tu día a día para hacerlo, arañando minutos a tu vieja rutina.
  • Fijarlo como prioritario en tu jornada.
  • Empezar ya no mañana, sin esperar.
  • Emocionarte e implicarte al 100%
  • Disciplinarte y sacrificarte.

Y si tienes alguna duda de por dónde empezar hemos creado esta lista de 8 metas saludables para que puedas ir adoptándolas poco a poco.

Come bien, ya te lo decía tu madre.

La obesidad es uno de las principales causas de padecer enfermedades cardiovasculares. Asegúrate que estás en tu peso adecuado y para ello vigila el índice de masa corporal. No sobrepases por norma el número recomendado de calorías diarias y, siempre, da preferencia a los alimentos frescos, las verduras, las frutas, los hidratos integrales, los frutos secos y las grasas saludables del aceite de oliva o el omega 3. Las carnes en poca cantidad y nunca con exceso de grasa. Créenos si te decimos que eso de que “hay que comer de todo pero un poquito” no es así, hay muchas cosas que tan sólo deberías comer de forma muy ocasional como los precocinados, las chucherías, el alcohol o los dulces y pasteles. Investiga sobre lo que comes, lee las etiquetas, si lleva más de 5 compuestos que no sabes lo que son… ¡no lo incluyas en tu cesta de la compra porque no es un alimento!

Vuelve a tus orígenes, bebe agua.

El cuerpo humano está formado en un 70% de agua, el cerebro se compone en un 70% de agua, la sangre en un 80% y los pulmones en un 90% de agua ¿a qué esperas para beberla a diario?

Mueve tus piernas y tu corazón.

Da igual si lo haces andando, corriendo, jugando al tenis ¡no importa! Pero hazlo de modo habitual, así que camina, baila, utiliza las escaleras, sal en bicicleta… evita el sedentarismo y asegúrate de realizar diariamente alguna actividad física durante al menos 30 minutos.

Aquí sí somos tajantes: di no al tabaco.

¿Sabías que, si dejas de fumar ahora mismo, en sólo 2 años habrás reducido considerablemente los riesgos de padecer una enfermedad coronaria? No fumes y evita el consumo habitual de alcohol, notarás los beneficios que tiene para tu salud mucho antes de lo que imaginas.

Aparta la otra droga blanca: el azúcar.

Mantén a ralla la ingesta de azúcar y alimentos procesados, zumos y bebidas azucaradas. Si tienes antecedentes de diabetes en tu familia o padeces obesidad, realízate exámenes periódicos ya que las personas que la sufren  son más vulnerables a sufrir alteraciones en corazón y otros órganos vitales.

Si, tú también debes resetearte.

El día a día está cargado de obligaciones laborales, familiares, con los amigos pero y de ti… ¿quién se ocupa? Si no lo haces tú, no lo hará nadie. Así que vuélvete egoísta en el buen sentido de la palabra y controla tu estrés practicando tus aficiones, tomando contacto con la naturaleza, concediéndote unos minutos al día para escuchar música, tomar tu té favorito, darte un baño… Lo que sea, pero que te guste y mucho.

Duérmete niño, duérmete ya.

Los médicos son claros, el cerebro necesita entre 6 y 8 horas para descansar adecuadamente y realizar todos sus procesos internos necesarios para un estado óptimo de bienestar. Oye, y si puedes, ¡date una siesta de no más de 15 minutos! Son mano de santo para despejarte y aumentar tu productividad y creatividad.

Visita a tu médico, al que quieras.

Y para eso nada mejor que contar con un buen seguro de salud que te permita escoger entre los mejores profesionales de un amplio cuadro médico. Controlar valores como la presión arterial, el colesterol, la glucosa o el peso. Hacer chequeos periódicos para detectar las enfermedades a tiempo o tener la tranquilidad de tener un gran equipo médico detrás de ti y tu familia cuesta muy poco y vale mucho.

Ahora que ya sabes hacia dónde puedes encaminar tus esfuerzos escoge uno de estos caminos y no tardes en demostrarte que ¡puedes convertirlo en un hábito!

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