Prueba de esfuerzo deportiva: ¿En qué consiste? ¿Para qué sirve?

Prueba de esfuerzo deportiva

Si eres un apasionado del deporte y apuestas en tu día a día por hábitos de vida saludable, seguro que habrás oído hablar en alguna ocasión de la prueba de esfuerzo deportiva. Es un examen médico al que cada vez se enfrentan más personas con el fin de cerciorarse de que su capacidad física es la adecuada y que por tanto, pueden practicar deporte de manera asidua sin ningún tipo de preocupación.

En Segurgent, como expertos en seguros de salud y de vida, queremos acercarte un poco más este concepto y por ello te explicaremos en qué consiste y cuál es su funcionalidad.

¿En qué consisten las pruebas de esfuerzo deportiva?

La prueba de esfuerzo deportiva es un examen médico que se realiza para valorar la condición física de los deportistas para detectar así cualquier anomalía o problema cardíaco.

El examen comienza con una pequeña entrevista personal en la que el especialista obtiene los antecedentes médicos del paciente y descubre sus hábitos deportivos y alimenticios.

Tras el cuestionario se realiza una espirometría; una prueba para medir la capacidad pulmonar que consiste en inspirar a la mayor capacidad para después expulsar el aire lo más rápido y fuerte posible de forma continua.

A continuación, el especialista pesa y mide al paciente para obtener así el porcentaje de masa corporal y analiza la tensión y las pulsaciones para proceder a realizar la prueba de esfuerzo deportiva. Para llevarla a cabo, se colocan electrodos en el pecho y abdomen para monitorizar el ritmo cardiaco del paciente y una mascarilla para medir el consumo de gases durante el examen.

La prueba de esfuerzo consiste en realizar ejercicio sobre una cinta de correr o una bicicleta estática con una intensidad progresiva (sube cada minuto) hasta llegar al nivel máximo de agotamiento del paciente sin sobrepasar nunca los 15 minutos de examen.

¿Para qué sirven estas pruebas?

Gracias a la prueba de esfuerzo el médico puede analizar los resultados y el comportamiento del corazón para poder así descartar cualquier problema físico que nos impida la práctica deportiva. Tras el examen, los especialistas realizan un completo informe en el que se detallan datos tan útiles como:

  • Frecuencia cardiaca máxima: conocer nuestra frecuencia cardíaca máxima es muy útil para calcular así el ritmo de nuestros entrenamientos deportivos.
  • Consumo máximo de oxígeno (VO2 máx): es el consumo máximo de oxígeno que nuestro cuerpo puede procesar. Este dato es muy útil para saber cuál es nuestro nivel de resistencia.
  • Umbral aeróbico (VT1): es el punto en el que empieza nuestra fatiga; en el que creamos más ácido láctico del que podemos eliminar. Gracias a este dato podremos establecer la intensidad de nuestros entrenamientos para aguantar así más tiempo sin llegar a fatigarnos.

Tras la realización de este examen podremos practicar deporte (incluso de alta intensidad) con la tranquilidad de saber que nuestro cuerpo está en óptimas condiciones. Además, gracias a los datos obtenidos durante la prueba, podemos monitorizar nuestros entrenamientos para conseguir que estos sean más fructíferos.

 

 

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