La astenia primaveral: un trastorno pasajero que nos deja KO durante el día

Astenia

Son muchos los profesionales de la medicina que no dudan en afirmar que la astenia primaveral no es una enfermedad, que no debe tratarse con medicación y que, al igual que el síndrome postvacacional, tan sólo es un trastorno temporal por el cambio de horario, el aumento de horas de luz o la subida de la temperatura. Pero no es menos cierto que cada año, con el cambio de estación muchos se sienten algo decaídos, sin ganas de hacer nada y en las farmacias comienzan a brotar los compuestos vitamínicos de  ginseng o jalea real.

Quienes la padecen aducen fatiga generalizada, falta de apetito y motivación, mal humor, decaimiento y somnolencia diurna. Los médicos señalan que ese estado de apatía se debe, probablemente, a que nuestro cuerpo debe adaptarse a las nuevas condiciones de luminosidad y de temperatura, a lo que hay que añadir cambios en la humedad y la presión atmosférica. El cambio horario, que supone dormir una hora menos, tampoco ayuda mucho. Todo ello, metido en una coctelera, hace que durante un par de semanas muchas personas se sientan decaídas.

Sin embargo, frente a quienes se sienten débiles ante la somnolencia ocasionada por el cambio horario hay quienes se siente estimulados ante la luminosidad de las mañanas primaverales, la prolongación de horas de luz al día o la mejora de la temperatura.

La clave está en la luz

¿Sabías que la luz es un sincronizador de todos los ciclos que ocurren en nuestro cuerpo? Los seres humanos tenemos en la retina unas células especializadas que envían información a una zona del cerebro – el núcleo supraquiasmático alojado en el hipotálamo-que funciona como el reloj que pone en hora los procesos que ocurren en nuestro cuerpo.

Lo que ocurre es que se desencadenan una seria de cambios químicos que acaban por liberar la famosa hormona de la felicidad, la serotonina, en detrimento de la liberación de melatonina, la hormona del sueño y, por tanto, del descanso.

Los cambios de humor y de tono vital derivados de la exposición o no a la luz son más que evidentes en países como Islandia o Finlandia donde la población pasa grandes periodos sin luz natural y sufre mayores índices de depresión.

Sabiendo esto, podemos comprender fácilmente que haya personas que sí se vean afectadas por este cambio estacional y, por tanto, manifiesten una apatía generalizada durante poco más de 15 días. Si a eso le sumamos las alergias primaverales, no es de extrañas que, en primavera, las consultas anden un poco más revueltas de lo habitual por cuestiones provocadas por trastornos de ánimo.

Sobreponerse a este decaimiento, aumentar la ingesta de frutas y verduras, salir a caminar por un entorno agradable con una música que nos anime, desayunar fuerte, cenar ligero, aumentar las actividades al aire libre, en definitiva, comenzar a desperezarnos del crudo invierno, son los mejores consejos que podemos seguir para acabar cuanto antes con esa situación de sentirse “un poco plof”.

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